por John McHugh
Parte 1 de 2
Un célebre experimento de finales del siglo XIX es un ejemplo perfecto para ilustrar la fragilidad de la percepción humana. Según la teoría de la "rana hervida", si se pone una rana en un recipiente lleno de agua fría y se empieza a calentar a fuego lento, la rana, si no se la molesta, permanecerá en el agua hasta que muera hervida. Sin embargo, si la misma rana se deja caer en agua hirviendo, saltará y saldrá inmediatamente.
Esta anécdota refleja el modo en que la percepción humana de adapta al cambio gradual. Los acontecimientos que afectan a nuestras vidas de forma lenta y silenciosa suelen conllevar cambios sin que seamos conscientes de ellos. Por ejemplo, si observamos la foto de una persona a quien vemos a diario de cuando tenía 10 años, normalmente nos asombrará el contraste. Hay dos procesos tectónicos que afectan a las empresas en la actualidad, pero hay pocas personas que se paren a analizarlos desde el punto de vista de sus consecuencias, el riesgo inherente y las oportunidades que reporta.
El primero de ellos es el propio proceso de cambio. Se nos ha enseñado desde pequeños que vivimos en un mundo de progreso sin precedentes. Pero ¿se ha parado a pensar y reflexionar sobre el ritmo del cambio y sobre lo mucho que se ha acelerado durante su vida o carrera profesional? De hecho, en la mayoría de las sociedades actuales, el ritmo del progreso y el cambio está aumentando de forma silenciosa, gradual y constante.
El segundo proceso que afecta a la empresa moderna es la transformación del modo de registrar y archivar la información. No encontramos en el centro de una evolución que abarca varias décadas respecto a la gestión de la información de las empresas, cuestión que siempre ha representado para la mayoría de los negocios un activo de segundo orden. La lista de clientes, la documentación técnica, la estrategia empresarial y los informes financieros son ejemplos de activos relacionados con la información que las empresas llevan utilizando varios siglos. Sin embargo, existen dos vectores de la gestión de la información que se han ido modificando en los últimos 30 años.
En 1977, casi todos los activos relativos a la información de las empresas modernas tenían un formato de papel impreso. Los libros mayores eran eso, libros. La gestión de relaciones con los clientes (CRM) se mantenía en libretas que los representantes comerciales llevaban encima y los dibujos técnicos eran, literalmente, dibujos en papel Vellum. Además, la información era difícil de obtener y de extraer. La búsqueda de información se realizaba caso por caso y existían analistas minuciosos que extraían los datos de forma manual. Resulta obvio afirmar que el mundo ha recorrido mucho en 30 años.
La información de las empresas se gestiona ahora de forma tan ubicua, eficaz y accesible que se está creando el concepto de "organización basada en la información". Es más, a mi juicio, en un plazo de 20 años, su empresa deberá demostrar que reúne las características de una organización basada en la información ya que, de lo contrario, no será capaz de competir más que en mercados aislados.
Las características de una organización basada en la información son éstas:
- Todos los parámetros de los procesos importantes de la organización se instrumentan y registran.
- Todos los empleados de la organización disponen de herramientas de ayuda para el trabajo que les proporcionan con rapidez la información necesaria para rendir con el máximo nivel de productividad.
- Se tienen en cuenta las tendencias a largo plazo y los factores externos en los datos operativos.
- Los responsables principales de la toma de decisiones de la organización cuentan con herramientas de apoyo siempre actualizadas y alimentadas por los datos recopilados en todo el mundo.
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En este tipo de organizaciones, basadas en la información, el usuario y su equipo de trabajo cuentan con información cribada con eficacia y precisa, con independencia del entorno que se gestione: universidades, fábricas, centros de atención al cliente, administraciones públicas, etc. Aunque el listón de la eficacia ha subido en el ámbito internacional, las empresas que sean capaces de acreditar su liderazgo mediante la incorporación de estos modelos, obtendrán un suculenta cosecha con las ventajas que aporta esta visión altamente competitiva. Afortunadamente, este ritmo acelerado de cambio y la importancia de la información en las organizaciones conllevan tanto oportunidades como riesgos para los líderes empresariales. Obtenga más información sobre dichos riesgos y la forma de gestionarlos en el apartado sobre la visión de redes adaptativas de ProCurve, o espere al número de Network Pro News del mes que viene.
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| John McHugh es vicepresidente y director general de ProCurve Networking by HP. Bajo su liderazgo, ProCurve ha subido al segundo puesto mundial en el mercado de las soluciones de red, tanto en suministro de puertos como en ingresos. |
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